Plan de Comunicación para Diaconía
Comunicación estratégica nacida de la participación

Diaconía lleva más de veinte años haciendo un trabajo extraordinario: gestiona el Programa de Protección Internacional, desarrolla herramientas contra la trata de mujeres y acompaña a personas que han tenido que huir de situaciones extremas. Llegó el momento de dar un salto: pasar de comunicar bien a comunicar estratégicamente. Nuestro papel fue ayudarles a construir una estrategia que ordenara, priorizara y multiplicara el alcance de ese impacto.
Primero, entender
Lo primero que hicimos fue visitar uno de los centros que Diaconía gestiona dentro del Programa de Protección Internacional. Conversamos con una familia palestina que ha encontrado allí refugio y acompañamiento integral: atención psicológica, apoyo burocrático, escucha activa. Y sobre todo, dignidad.
La coordinadora del centro nos dijo algo que resumía todo: "Trabajamos para hacer de este centro una casa". Parece sencillo, pero no lo es. Para personas que acaban de llegar huyendo de contextos devastadores, que un espacio sea como una casa lo es todo. Esa frase nos dio una pista muy valiosa para el Plan de Comunicación: Diaconía no gestiona programas, acompaña procesos vitales.
Escuchar al equipo de los diferentes departamentos nos confirmó que Diaconía no necesitaba inventar su narrativa, sino amplificar las voces relacionadas con el objeto de su acción. Tenían lo más importante, pero había que poner en orden algunas cuestiones vinculadas con la fragmentación comunicativa entre departamentos, ausencia de narrativa unificadora y, en algunos casos, una comunicación reactiva que no maximizaba su potencial de alcance e impacto social.
CIPÓ construye la estrategia desde la participación
Nuestro acompañamiento se basó en un proceso profundamente participativo y colaborativo, trabajando codo a codo con alrededor de veinte personas del equipo de Diaconía representando todas las áreas: Protección Internacional, Trata, Migraciones, Urgencias, Escuela, Voluntariado e Innovación Social y Sostenible.
¿Por qué insistimos tanto en la participación? Porque los mejores planes de comunicación no son documentos técnicos elaborados por consultores externos que después nadie aplica. Son hojas de ruta co-creadas que nacen del conocimiento interno y se apropian institucionalmente. La diferencia entre un plan que funciona y uno que se archiva está ahí: en el proceso.
Trabajamos en cuatro fases
1. Analizar la comunicación
Se elaboró una radiografía completa de herramientas, canales, comunicación interna y externa. Facilitamos la realización conjunta de un análisis DAFO comunicativo a partir de entrevistas profundas con el equipo para entender cómo vivían la comunicación en su día a día.
2. Definir prioridades y rumbo
Definición colaborativa de objetivos claros y realistas, priorizando las necesidades más urgentes sin perder de vista la visión a largo plazo.
3. Dar forma a la estrategia
Co-creación de un Plan de Comunicación trianual, detallando tácticas, acciones, herramientas y canales específicos para cada objetivo.
4. Consenso y ajuste fino
Además de los focus groups, se realizó un taller final con todas las personas participantes para refinar la misión comunicativa, los objetivos estratégicos y asegurar la apropiación institucional del plan.
Cada decisión se valida colectivamente. No reciben un plan externo. Se apropian de una hoja de ruta que han construido con CIPÓ.
Contar historias: Storytelling Ético
Incorporamos el Storytelling Ético al plan. Una herramienta que garantiza que las personas sean protagonistas de las narrativas sin vulnerar su dignidad ni privacidad.
Desarrollamos protocolos participativos de documentación que generan impacto social respetando intimidad y autonomía. No se trata de no contar historias. Se trata de contarlas bien: con consentimiento informado, con protagonismo de las personas implicadas, con respeto.
También diseñamos un sistema de evaluación con métricas cuantitativas y cualitativas que permite el aprendizaje continuo. Porque un plan de comunicación no se archiva. Evoluciona con la organización.
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Identidad y apertura: las dos caras de la misma moneda
Este proyecto nos demuestra algo: desarrollar una estrategia de comunicación puede ser, simultáneamente, un proceso de fortalecimiento organizacional. Al clarificar cómo comunicar su misión, Diaconía profundiza en su identidad institucional y fortalece la cohesión entre equipos.
Nuestro rol es acompañar, no imponer. Escuchamos, ofrecemos metodología, ponemos nuestra experiencia al servicio de su sabiduría interna. Porque las mejores estrategias no se diseñan desde fuera. Se co-crean desde dentro.
Lo especial de este proyecto no es solo el plan resultante. Es cómo se construye: desde la escucha activa, la participación real y el consenso estratégico. Diaconía no solo tiene ahora una hoja de ruta clara. Tiene un equipo alineado que sabe hacia dónde va y por qué.
Comunicar bien fortalece la organización
El plan equilibra la identidad protestante de Diaconía con su apertura social universal. No es elegir entre raíces confesionales o vocación inclusiva. Es comunicar que ambas conviven y se enriquecen.
Este es uno de los desafíos más interesantes del tercer sector: cómo comunicar una identidad específica sin que se convierta en barrera de acceso. Cómo reivindicar tus valores fundacionales sin excluir a quienes no los comparten. Cómo ser fiel a tu historia sin quedarte anclado en ella.
El compromiso de Diaconía con la justicia social y la dignidad humana es transversal. Este enfoque les permite ser reconocidos tanto por su tradición protestante como por su trabajo inclusivo y transformador.
O este otro...
