Juega conmigo. Dedícame los 5 minutos que dura la lectura de este artículo.

Juguemos a cambiar de mente, de mente Wikipedia (hechos, datos, exactitud…) a mente ‘CERN’ acelerador de partículas, donde todo es posible. De mente racional a mente creativa.

Marta Caravantes, directora de CIPÓ Company 

Hay mucho engaño por el mundo, nos dicen los terraplanistas y los negacionistas. Lo cierto es que sí vivimos en un gran engaño colectivo: nuestra mente racional nos tiene atrapados en su mundo de artificio. Llegamos a la edad adulta adorando a la razón. Cerramos con candado la mente creativa. Ya no la queremos. Ya no somos niños. Qué paradoja pensar que la creatividad está reñida con la sensatez, y que la razón sigue siendo sinónimo de cordura.

Encima del botón del semáforo que aprietan los peatones para cruzar han colocado un cartel que dice: Aprieta para resetear el mudno

La creatividad no es un don

Por eso, de adultos, cuando de pronto necesitamos activar la creatividad (para el trabajo, los problemas de la vida, los nuevos desafíos…) no sabemos cómo hacerlo. Hemos oído hablar de la ‘lluvia de ideas’ (y de los creativos argentinos) y de los artistas… pero no creemos que ese don nos haya sido otorgado. Y aquí es donde reside esa ‘decisión personal’ de la que habla Daniel Goleman. Porque la creatividad no es un don. Todos tenemos hemisferio derecho. Por tanto, somos personas creativas. Tenemos esa posibilidad neuronal. La clave es tomar esa decisión de ‘recordar’ cómo se activaba la creatividad y entrenarla. Este es el objetivo de este artículo, que entrenemos jugando. 

Pero antes, permíteme rematar mi argumentación sobre el engaño. La mente racional construye ‘modelos fijos de concepto’: una silla es para sentarse, el calcetín se pone en el pie y no nos damos besos en la boca con quien no conocemos. Esos ‘modelos’ o ‘certezas’ son muy útiles porque sin ellos iríamos como pollos sin cabeza por el planeta (aunque pensándolo bien…). No podríamos salir de casa porque al abrir el armario por la mañana y ver qué ropa nos ponemos, las posibilidades serían infinitas y no acabaríamos nunca. La mente wiki es muy eficaz y de gran utilidad, pero… –y aquí es donde llegamos al engaño– el mundo queda limitado a las certezas, a lo ya conocido o a los caminos transitados. Y además, esa wiki es malhumorada y prepotente: “Te he dicho que el cuchillo se coge con la derecha”, “no vengas con inventos que esto siempre se ha hecho así”. Cierto es que la mente racional a lo que más se resiste es a olvidar las viejas ideas, o sea, las suyas. No se lleva bien con las mentes buscadoras de posibilidades. Le parecen tontas, superficiales y peligrosas, porque no se dedican a lo que de verdad hay que hacer: pensar.

Cita resaltada

Si no es un juego, no es

No voy a citar a Einstein para hablarte de las ventajas de la creatividad (he estado tentada por mi mente wiki). Solo quiero acudir a algún recuerdo que tengas de cuando jugabas en tu infancia, a lo que sea. A esa sensación de disfrute de la vida, de libertad, donde el tiempo se pasa volando al mismo tiempo que experimentamos una intensidad vital donde los segundos parece que se estiran. (Ah, otra paradoja). Apelo a tus recuerdos de ‘ser creativo’, en algún momento lo fuiste, lo viviste y es ese sentir el que quiero recuperar contigo… jugando. Porque la creatividad si no es un juego no es. En cuanto se convierte en algo serio ya has caído en la trampa de la wiki: “No digas tonterías”, “eso es imposible”. Llegó el juez con el mazo a decirnos lo que se puede y no se puede. Y desde ahora mismo, lo echamos de este artículo con un puntapié de cadera (estamos en modo creativo, ¿eh?) y un bufido poético. Ciao, mente racional. Empieza el juego. 

Juguemos

Hoy vamos a jugar a las posibilidades. En próximos posts seguiremos jugando a otras creatividades, pero hoy vamos a la ‘posibilité’ de las cosas, del mundo, de lo que tenemos delante.

Así que salimos a la calle a inspirarnos y vamos a encontrar posibilidades en lo que nos rodea. Oh, bien, una alcantarilla. ¿Cuántas posibilidades tiene? Wow, veo una prisión, un escurreplatos o una tostadora. Pero esta otra, puede ser el caparazón de una tortuga, el ojo de un gigante o la puerta al agujero negro que comunica con otro universo.

Y qué tenemos aquí: ¡una grieta! Posibilidades. Juguemos. Es una frontera, un acuerdo incumplido o la cuerda de un alpinista. Una cicatriz, un pentagrama distraído o la caligrafía de una hormiga.

Esta boca de incendios que me crucé el otro día es sin duda el próximo personaje de Star Wars pero también puede ser una arteria obstruida por un exceso de bollos.

Boca de incendios

Y qué me decís de los pivotes de las calles, los pasos de cebra, las aceras, las farolas, pero si es todo un mundo de oportunidades. Todos los sueños del mundo pueden estar contenidos en el desconchón de una pared…

Desconchón de una pared

¿Y esas plantas minúsculas que aparecen en las rendijas más insospechadas? Valientes emprendedoras de vida, pueden ser un bosque en sí mismas, la tumba de un sueño o el símbolo de la resistencia climática.

Lo cierto es que pocos lugares son tan propicios para jugar como la naturaleza. Son especialmente inspiradoras las plataformas de granito con sus musgos y líquenes. Libros gigantescos abiertos a la imaginación.

Pero qué decir de los hongos, las ramas de los árboles o los troncos cortados. Hay mapas, mandalas, criaturas fantásticas, erotismo, poesía y mensajes ocultos. 

¿Cómo no querer quedarse aquí dándole cancha a nuestro querido hemisferio derecho, sacarlo a tomar el sol y darle un baño de cielo?

En toda actividad inútil para la mente racional se encuentra probablemente un pequeño milagro de vida. Un frágil o perenne momento de felicidad. Quién sabe. Un sentir desconocido, una renovación, una nota musical que no existe (salvo quizá en las novelas de Baricco). ¿Me sigues o te perdí por el camino?

Un reto: hacer algo que no hayas hecho nunca

Y, para terminar, un reto: ser capaces de hacer algo nuevo cada día. Algo que no hayas hecho nunca. ¿Difícil? Quizás para la mente wiki que habrá pensado en cosas estrambóticas como tirarse en paracaídas o intercambiar la pareja, pero no para la creativa. Sube las escaleras de tu trabajo a la pata coja, canta por la calle, deja un poema bajo la alfombrilla de la casa de un vecino, tómate un té dentro de la bañera, planta una lavanda en medio de una rotonda feúcha, deséale los buenos días a todo aquel que te encuentres durante un minuto… Te reto a que seas capaz de hacerlo durante una semana. Y si tu wiki te acaba de sugerir “vaya ridiculez que es esto…” es que vamos por buen camino. Sonríe a la máquina racional que llevas dentro y dale un diazepam metafórico.

El mundo es insoldable, infinito y espectacularmente poético. Regálatelo.

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