Documental Oxígeno: Formación Medioambiental en Prisiones
Para la Fundación Biodiversidad
“El Proyecto Oxígeno es como volver nuevamente a la vida”. Marta, interna de la cárcel de Alcalá Meco
Cuando la naturaleza se convierte en futuro
Más de 500 personas han pasado por el Proyecto Oxígeno desde su creación. Personas en prisión que reciben formación en el área medioambiental. Para muchas es la primera vez que alguien les ofrece la posibilidad real de insertarse en la sociedad.
No es terapia ocupacional. No es matar el tiempo. Es formación profesional que abre puertas laborales: restauración forestal, jardinería, gestión de espacios naturales, viveros.
Y algo más difícil de medir pero igual de importante: recuperan autoestima, respeto por los demás y por el medio ambiente. Encuentran en la naturaleza una razón para luchar y salir adelante.
Rodar dentro y fuera de los muros
Documentar el Proyecto Oxígeno requería mostrar dos espacios: las cárceles donde se forma y los lugares donde se trabaja después.
Rodamos en tres centros penitenciarios: Alcalá Meco, Navalcarnero y Palma de Mallorca. También en el Centro Nacional de Educación Ambiental de Valsaín, el Vivero Escuela Guadarrama y la Finca Raixa en Mallorca.
Dentro de prisión: aulas, talleres, formación teórica y práctica. Fuera: trabajo real en espacios naturales, gestión de viveros, contacto directo con ecosistemas.
El documental muestra ese tránsito: de la celda al bosque. Del encierro a la posibilidad de reconstruir vida.
Testimonios sin filtros
Marta y Arturo no son actores. Son personas reales contando qué ha significado para ellas este proyecto. Sin guion, sin dramatización, sin convertirlas en "casos ejemplares" o "historias de superación". Simplemente cuentan: qué hacen, qué han aprendido, qué esperan.
Y lo dicen claro: esto es oxígeno. Una bocanada de aire en medio del encierro. Una oportunidad donde antes no había ninguna.
Rodar testimonios en contexto penitenciario tiene sus complejidades: permisos, protocolos de seguridad, respeto absoluto por la privacidad de quienes deciden hablar ante cámara. Cada persona que aparece lo hace voluntariamente y sabiendo que el documental será público.
Cuando alguien sale de prisión con esta formación, tiene herramientas concretas para buscar empleo. No es garantía absoluta, pero sí una posibilidad real donde antes no existía.
“Siempre hay una razón para vivir y un sueño por el que luchar”. Arturo, interno de la cárcel de Navalcarnero.
