Vídeo "Más que cultura": cuando el arte celebra la belleza de lo diferente

Vídeo sobre los proyectos sociales de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid

Icono Clave de Sol

Hay proyectos que marcan. Que te recuerdan por qué haces lo que haces. Los Teatros del Canal, la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (JORCAM) y la Fundación SaludArte nos llamaron para documentar sus proyectos. Sabíamos que íbamos a capturar algo profundo: el momento exacto en que el arte transforma vidas.

"Más que cultura" eran tres talleres: danza para niños con parálisis cerebral, coro para personas con discapacidad intelectual y percusión para jóvenes en riesgo de exclusión social. Los protagonistas no eran los artistas habituales, sino personas para quienes el arte se había convertido en vida, felicidad y autoestima.

Cuando Nagore baila, el mundo cambia

En el taller "CreAndo", cada viernes por la tarde, niños y niñas con parálisis cerebral recibían clases de danza en los Teatros del Canal. Pero no era terapia convencional. Era arte en estado puro. La coreografía, diseñada con movimientos pautados por el Laboratorio de Análisis del Movimiento del Hospital Niño Jesús, buscaba la rehabilitación pero también algo más profundo: que estos niños y niñas dejasen de ser “pacientes” para convertirse en “bailarines”.

Nagore tiene 12 años y parálisis cerebral. Cuando encendimos la cámara y le preguntamos qué sentía al bailar, su respuesta fue de una simplicidad demoledora: "Felicidad".

Eva Maestre, la profesora, nos contó algo que resume todo el proyecto: "El ver a una niña que no se levantaba de una silla de ruedas y ahora comprobar que puede bailar es poder decir en letras mayúsculas que la danza no tiene límites. Hay bailarines muy buenos en la técnica pero no te transmiten nada. Esto no les ocurre a estos niños. Ellos a lo mejor se mueven más despacio, pero expresan el alma de la danza".

Mira el vídeo "Más que Cultura": arte, diversidad y mucha emoción

Las lágrimas de Tony y la música que sana

El "Coro Abierto" reunía a más de 20 personas con discapacidad intelectual junto con miembros de la JORCAM. Tony nos contó frente a la cámara que el día que el profesor le dijo que era tenor se le saltaron las lágrimas. "Todo el mundo debería cantar. La música se necesita para vivir", nos dijo.

Y Eduardo, de 35 años añadió con orgullo cómo había cantado solo delante de todo un hospital. "Cantar me hace feliz", decía con una sonrisa que iluminaba toda la sala.

Pero quizás el testimonio más revelador vino del profesor Pablo Eisele: "Con ellos me doy cuenta de que la música recorre el camino de la afectividad. Cualquier cosa realizada con cariño y afecto, termina en buen puerto. Después del coro me voy lleno de cariño y aprecio por cada cosa que hacemos".

(No te pierdas el final del vídeo donde el coro canta: "Busca el lado bueno de vivir")

Icono notas musicales con corazón

El ritmo que rompe fronteras

En el taller "A tu Ritmo", jóvenes en riesgo de exclusión social encontraban en la percusión algo más que música. Sadu, que llegó hace cuatro años desde Guinea Conakry, fue directo al corazón: "Llevo una vida difícil en Madrid, pero venir a tocar música me ayuda a sentirme mejor. Vengo a aprender, pero sobre todo vengo a sentirme alegre".

Zacarías, de Casablanca, nos mostró cómo hacía percusión con todo lo que encontraba: "Podía tocar en la chapa de un coche o con un cubo metálico de basura. En todas las cosas veía posibilidades para sacarle un sonido". Y entonces soltó una frase que se convirtió en uno de los momentos más potentes del vídeo: "Yo no bebo, no fumo, mi vicio es la música".

El poder de la sinceridad audiovisual

Grabamos los ejercicios de respiración en el coro, los movimientos pautados en la danza, los ritmos compartidos en la percusión. Pero sobre todo, grabamos miradas, sonrisas, pequeños triunfos cotidianos. Porque sabíamos que en esos detalles estaba la verdadera historia.

Vicente Galaso, de la Fundación SaludArte, lo resumió perfectamente en una frase: "No nos interesa la palabra 'discapacidad'. Nos interesa la palabra 'riqueza de lo diferente' y la 'belleza de lo diferente'".

Porque al final, de eso trata nuestro trabajo: de mostrar otras percepciones del mundo, más ricas, más completas.

Un mundo donde el arte es un derecho de todas las personas, donde la cultura es, efectivamente, mucho más que cultura. Es vida, es dignidad, es bienestar. Y nosotros tuvimos el privilegio de documentarlo.