Exposición: El Laberinto del Consumo

El consumo es un laberinto en el que vivimos sin darnos cuenta. Es el que nos conduce a quedarnos sin ‘tiempo de vida’ (trabajar para consumir).  Es el que nos lleva a precisar dos planetas para satisfacer nuestras necesidades.

Esta instalación itinerante en centros educativos es un Camino hacia la Conciencia.

Realizamos esta instalación itinerante para los colegios e institutos de Castilla y León que pretende concienciar y cambiar hábitos de conducta en los más jóvenes. A través de este laberinto, vemos cómo nos manejan, por ejemplo mediante técnicas publicitarias, precios engañosos o manipulación mental.

La exposición, realizada para la ONG SED, ofrece un cambio de visión sobre el ‘crecimiento’ económico, y un análisis de cómo nuestra forma de consumir determina el mundo en el que vivimos.

“Quien no encaja en el mundo, está siempre cerca de encontrarse a sí mismo.” Herman Hesse

creciMIENTO

Teoría de progreso moderno: más gente, consumiendo más, para que el crecimiento económico no pare. No sólo es absurdo crecer eternamente: es imposible. Esto que es ‘de cajón’, parece que aún no lo hemos comprendido. Podemos camuflarlo con palabras bonitas o mirar hacia otro lado. Pero por este camino, ¿a dónde vamos?  Talar un bosque crea empleo, pero cuando el bosque se agota los empleos, se pierden. Ya no tenemos ni bosque, ni empleos.

Talando y talando para crecer más, nos hemos cargado 4/5 de los bosques originarios del Planeta. La FAO nos advierte que en los últimos 100 años hemos destruido el 75% de las variedades agrícolas del mundo. Y por si fuera poco, 3/4 partes de los bancos pesqueros están totalmente explotados, sobreexplotados o agotados.

«Tenemos que abrirnos al mundoNo considerar que el desastre está fuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro»Ernesto Sábato

Cuando los políticos hablan de ‘crecimiento’, se refieren al aumento del Producto Interior Bruto (PIB), que es el conjunto de bienes y servicios producidos en un país durante un año. (ATENCIÓN: El PIB no mide ni hace referencia al crecimiento del bienestar de la gente)  El objetivo anual de los gobiernos es crecer más allá de un 3% del PIB… cada año… siempre… hasta la eternidad… En España consumimos y contaminamos casi tres veces por encima de la capacidad biológica de regeneración del país. Eso quiere decir que necesitamos 2,8 Españas para soportar nuestro ritmo de vida. (A ver cómo nos las apañamos…)

Pero no todo está perdido… Hay otros caminos 

Índice de Progreso Social (IPS): una nueva forma de medir el bienestar.

Frente a las frías estadísticas del Producto Interior Bruto, se está imponiendo en el mundo otra forma de evaluar el ‘desarrollo’: el Índice de Progreso Social. Se mide con 54 indicadores reunidos en tres dimensiones principales: necesidades humanas básicas, bienestar fundamental y oportunidades de progreso. Está basado en los estudios y teorías de los más reconocidos economistas del mundo.

“Las métricas importan. Lo que medimos afecta a lo que hacemos. Si tenemos las métricas incorrectas, aspiraremos a las cosas incorrectas”. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía

La idea es empezar a medir las cosas que realmente importan a la gente: su acceso a la alimentación, a un hogar, a la salud y la educación, a tener un medioambiente sano.

“Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo”. Arquímedes. El punto de apoyo donde el mundo se levanta es ‘el DECRECIMIENTO’.

Se trata de una corriente mundial favorable a la disminución racional y controlada de la producción económica. El objetivo es establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. Se trata de buscar la felicidad y no el consumo.

La alternativa no es difícil: es vivir mejor con menos. La simplicidad voluntaria

Hay un movimiento mundial –silencioso, pero revolucionario- que está transformando la forma de vivir de la gente. Consiste en cambiar la ‘ignorancia voluntaria’ -basada en el trabajo y el consumo- por el concepto ‘simplicidad voluntaria’ que busca la sencillez de la vida frente al consumismo y la adquisición de ‘cosas’. Aboga por eliminar todo lo superfluo e innecesario en nuestras vidas para tener más tiempo y una vida más consciente, libre y plena.

“He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz”. Jorge Luis Borges.