The Good Agency: Desenmascarando la explotación sexual digital

Un vídeo para la ONG Diaconía que confronta a los jóvenes con la realidad oculta de las agencias de fans 

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Quizá nunca hayas oído hablar de las agencias de fans. Son plataformas como OnlyFans, MYM o Fansly, donde la gente paga una suscripción para ver contenido privado de otras personas (que puede ir desde imágenes sugerentes hasta material sexual explícito).

Estas empresas prometen dinero fácil y rápido a los y las jóvenes por crear y difundir contenido a través de internet: las chicas venden fotos o vídeos suyos; y los chicos actúan como sus “representantes” (gestionan su cuenta, atraen nuevos seguidores… ) a cambio de una parte de las ganancias.

Lo que empieza con una promesa de éxito -con control absoluto del contenido que difunden, que es además aparentemente “inofensivo”: selfies, vídeos cotidianos…- poco a poco se convierte en mucha presión para que haya publicaciones sexuales cada vez más explícitas, porque aumentan considerablemente las ganancias.

Lo que les venden como un negocio redondo es en realidad una forma de explotación sexual que se presenta como algo “voluntario y moderno”.

Un experimento social ficcionado para abrir los ojos

La ONG Diaconía detectó este problema y nos propuso un desafío audiovisual: desenmascarar estas dinámicas mediante un experimento social que confrontara directamente a quienes consideran entrar en este mundo. Así nació The Good Agency, una agencia de fans ficticia que prometía exactamente lo mismo que las reales —dinero rápido, control total, éxito asegurado— pero que revelaba la cruda realidad oculta tras estas promesas.

El objetivo: atraer a quienes pudieran estar considerando entrar en ese mundo y confrontarles con lo que hay oculto.

Desde CIPÓ transformamos esta propuesta en una pieza audiovisual que funciona como experimento social revelador. El concepto narrativo simula el acceso a un curso formativo para entrar en una agencia de fans, llevando a los participantes por un recorrido que empieza con promesas brillantes y termina con realidades perturbadoras.

La pregunta que vertebra toda la pieza —"¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para ganar dinero fácil?"— no busca juzgar sino provocar reflexión. Cada escena desvela progresivamente los compromisos que se van asumiendo, casi sin darse cuenta, cuando el dinero parece justificarlo todo.

El testimonio central proviene de una joven que vivió esta experiencia en primera persona. Su relato, basado en vivencias reales pero tratado con sensibilidad narrativa, resulta fundamental para que el mensaje resuene con quienes podrían estar considerando opciones similares.

Vídeo: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para ganar dinero?

Tres espacios, tres realidades

La producción requirió crear un plató versátil que reflejara las múltiples caras de este fenómeno.

El espacio de entrevistas, bañado por luz cenital y estética minimalista, simboliza esa frontera difusa entre lo virtual y lo real, recordando que lo que ocurre tras la pantalla tiene consecuencias tangibles aunque parezca un juego.

El set testimonial apostó por calidez y cercanía, creando un ambiente seguro donde compartir experiencias difíciles sin recurrir al dramatismo gratuito. Aquí la iluminación suave y los tonos neutros facilitan la conexión emocional.

El tercer escenario recreaba una sesión fotográfica profesional, tan realista que incomoda deliberadamente. Esta secuencia busca que cualquier joven pueda proyectarse en esa situación y hacerse las preguntas adecuadas antes de que sea tarde.