Campaña "Libérate de los trabajos basura"
Un Punto Limpio para tirar los abusos laborales

¿Qué harías si pudieras tirar a la basura ese contrato abusivo que te quema las manos? ¿Y esas horas extras que nunca te pagan? El Sindicato USO nos retó a crear algo que no solo hablara de derechos laborales juveniles, sino que lo gritara en plena calle. Y nosotros respondimos transformando la Plaza de España de Madrid en el primer Punto Limpio de abusos laborales de la historia.
Cuando empezamos a trabajar, teníamos claro que necesitábamos algo más potente que otra campaña con sermones sobre derechos; los jóvenes necesitan herramientas para defenderse y sentir que no están solos.
La idea del Punto Limpio surgió casi por casualidad, en una de esas lluvias de ideas donde alguien dice "¿y si pudiéramos tirar literalmente estos abusos a la basura?" Y ahí estaba: una instalación creativa e itinerante que funcionaba como metáfora visual. Un Punto Limpio real, con sus contenedores de colores intensos, su estética industrial y su promesa de deshacerse de lo tóxico.
Lo segundo fue pensar cómo sería la instalación. Queríamos que pareciera real, por lo que nos inspiramos en los puntos limpios itinerantes, con su estética y sus colores intensos. Materiales que no pesaran mucho pero que fueran resistentes, montaje sencillo… Muchos detalles que poco a poco fueron tomando forma y definiendo cada pieza de la instalación.
Primero escucha activa: Testimonios desgarradores
Pero ¿qué contenedores habría? Además de tener como referencia el Estudio del Sindicato USO sobre los jóvenes españoles y el mercado laboral, hicimos un cuestionario para que directamente los y las jóvenes nos contaran qué abusos sufrían en sus trabajos (nada mejor que escuchar al público al que quieres llegar). El resultado nos conmovió.
Nos esperábamos situaciones difíciles pero los testimonios recogidos superaban el nivel de abusos que creíamos que sucedían. Esos casos reales fueron la base para definir los contenedores de este peculiar Punto Limpio y también los objetos simbólicos que se iban a tirar.
Luego el diseño: resultón pero ligero
Estudiamos la estética de los puntos limpios itinerantes de Madrid: sus códigos visuales, su señalética, sus colores primarios intensos. Queríamos que la instalación fuera inmediatamente reconocible, que el cerebro procesara "punto limpio" antes incluso de leer los carteles. Esa familiaridad visual era esencial para que el concepto funcionara.
Y el reto técnico no era menor: necesitábamos una estructura que pareciera sólida pero que fuera transportable, que se montara en menos de una hora y resistente al viento o la lluvia.
El día de la acción: jóvenes tiran los abusos laborales a la basura
Mientras una furgoneta -al estilo 'el chatarrero'- convocaba en los alrededores de la Plaza de España de Madrid a traer las 'basuras laborales' fuimos montando la instalación. Poco a poco, la gente se iba reuniendo con expectación y empezaron a llegar las televisiones. Laura Estévez, secretaria de Comunicación de USO, hizo de maestra de ceremonias.
Y comenzó el acto. Una fila de jóvenes aguardaba frente al Punto Limpio. Dos de ellos echaron al contenedor unos dorsales de maratón, que simbolizaban la disponibilidad permanente en el trabajo, las 24 horas los 7 días de la semana. “Nos llegan correos un sábado a las 10 de la mañana. O estás cenando y empiezan a entrar WhatsApp con audios larguísimos que hay que responder. Y no digamos en vacaciones”.
Dos garrafas con pegatinas de veneno simbolizaban los horarios tóxicos y abrasivos.
¿Cuánto quema trabajar una semana desde las 7 de la mañana a las 2 de la tarde, y que la siguiente te pongan de 12 de la noche a 8 de la mañana? Dice, quien lo padece, que hay días que te despiertas tan aturdido que no sabes si es de noche o la hora de comer.
Chaqueta con Post-it
En esta chaqueta pegamos algunas de las frases que les dicen a los jóvenes cuando reclaman sus derechos. “Si no te gusta cómo hacemos aquí las cosas, pues te largas”. “No te pago por protestar, sino para que hagas lo que se te dice”. “Como te afilies a un sindicato verás qué negro se va a poner tu futuro en esta empresa”.
¡A la basura con ella!

Pastillas gigantes
De los testimonios que recogimos, sin duda los más abundantes (y alarmantes) fueron las consecuencias que tienen los abusos laborales en la salud mental de la juventud. Y quisimos darle bastante importancia en el acto. Para ello creamos unas pastillas gigantes, a modo de ansiolíticos y antidepresivos.
“Queremos deshacernos de todos los medicamentos que tomamos debido a los abusos y al maltrato que sufrimos. Por ejemplo, cuando reclamé mejoras laborales me dijeron que no era más que una mierda en la empresa y que más me valía tener la boca cerrada. Tuve un ataque de ansiedad enorme. Me destituyeron de mi puesto de trabajo y me relegaron a uno inferior”.

Nóminas que apestan, horas extras sin pagar y la bolsa de abusos
Jóvenes llevaron puestas camisetas inspiradas en el videojuego de los SIMS para denunciar que son los SIN contrato, SIN derechos, SIN paro…
Otros portaron un gran cartel con las 10 millones de horas extras que no se pagan cada año en España. Tiempo de vida robado.
Un juego de trileros simbolizaba las trampas que se hacen para que los jóvenes trabajen gratis: que si “ahora no puedo pagarte pero en breve te hago contrato”, “trabaja duro y muéstrame que eres bueno”, “así ganas experiencia y quién sabe algún día”… Nunca ganas y nunca hay debajo del cubilete lo que pensabas.
Y para culminar el acto, una joven llegó arrastrando una enorme bola: ‘la bola de abusos’. Y claro, no cabía en ningún contenedor.

También creamos cuatro piezas audiovisuales cortas, con ese punto de humor negro que caracteriza a la generación que mejor entiende el absurdo de su situación laboral. Las patrocinamos estratégicamente en redes sociales para alcanzar directamente a nuestro público objetivo: jóvenes entre 18 y 30 años en situación de precariedad laboral.



