Quince formas impactantes de denunciar el genocidio en Gaza
Escrito por: Alberto Senante / CIPÓ Company
Actualizado en: enero de 2026 / Publicado en: mayo 2024
Más de 70.000 palestinos han muerto en Gaza desde octubre de 2023. Durante estos dos años, miles de personas en todo el mundo han tratado de frenar lo que la Corte Internacional de Justicia investiga como posible genocidio.
Este post recopila 15 de esas protestas: desde cinco manifestantes con una pancarta hasta 250.000 personas tiñendo de rojo las calles de Ámsterdam. Unas apostaron por la creatividad y el arte, otras por el boicot económico directo.
Las hemos dividido en dos bloques: diez acciones de 2023-2024, cuando la urgencia era visibilizar, y cinco de 2025, cuando las tácticas se volvieron más selectivas —boicots sostenidos, apropiación de eventos masivos, bloqueos culturales—.
Ninguna detuvo las bombas, pero todas rompieron la complicidad y el silencio.
2025
1 / Unsilence Gaza: instalación sonora contra la normalización de la guerra
En junio de 2025, Casa Nostra Casa Vostra y NOVACT instalaron en la entrada del Primavera Sound un túnel de 15 metros en completa oscuridad. Durante dos minutos, quien entraba escuchaba grabaciones reales de bombardeos en Gaza: drones, aviones, explosiones. Nada de imágenes, solo sonido.
La instalación, diseñada por el ingeniero de sonido palestino Oussama Rima, partía de una premisa: hemos normalizado ver imágenes de guerra en pantallas, pero no escucharla. El objetivo era usar el sonido como herramienta de concienciación, recordando que los bombardeos pueden alcanzar 170 decibelios, muy por encima de lo que el cuerpo humano soporta sin daño físico.
A la salida del túnel, una frase en tres idiomas: "El silencio no es lo contrario del sonido de las bombas. El silencio es lo que las permite". En un stand anexo se vendían camisetas y sudaderas cuya recaudación se destinaba íntegramente a la Palestinian Medical Relief Society para ayuda médica de emergencia.
La acción aprovechó el contexto de un festival masivo que recibe alrededor de 200.000 visitantes anuales. No era la primera vez que el Primavera Sound incluía acciones relacionadas con Gaza: en 2024, el artista Jofre Oliveras presentó "Gaza Mirror", un portal audiovisual que conectaba Barcelona con la realidad cotidiana de la Franja.

2 / “No music for genocide”, el boicot como herramienta eficaz
En septiembre de 2025 se lanzó una de las iniciativas de boicot cultural más coordinadas contra Israel desde el inicio de la guerra en Gaza. Bajo el nombre "No Music for Genocide", más de 1.000 artistas y sellos discográficos —entre ellos Lorde, Björk, Massive Attack, Paramore, Clairo, Idles y Japanese Breakfast— decidieron geo-bloquear su música para que no pudiera reproducirse en plataformas de streaming dentro del territorio israelí.
Cada artista solicitaba a su sello o distribuidor que bloqueara geográficamente su catálogo en Israel. Según la web del movimiento, este acto era "solo un paso hacia honrar las demandas palestinas de aislar y deslegitimar a Israel". La iniciativa se inspiraba explícitamente en el boicot cultural contra el apartheid sudafricano de los años 80, y señalaba una contradicción: cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, las principales discográficas (Sony, Universal, Warner) retiraron sus catálogos de Rusia en cuestión de meses. Sin embargo, tras más de dos años de guerra en Gaza, no se habían tomado medidas equivalentes.
Los organizadores justificaban el boicot citando el informe de septiembre de 2025 de una comisión independiente de la ONU que concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza. Algunos artistas participantes, como el rapero estadounidense MIKE, cancelaron incluso sus propios festivales en solidaridad con otros músicos censurados por su postura sobre Palestina.
El eco español: festivales bajo presión por KKR
El movimiento tuvo reflejo directo en España, aunque con una dinámica diferente. En enero de 2025, el fondo estadounidense KKR compró Superstruct Entertainment, empresa que controla más de 80 festivales en todo el mundo, incluyendo algunos de los más importantes de España: Sónar, Viña Rock, Resurrection Fest, FIB Benicàssim, Arenal Sound y O Son do Camiño, entre otros 30 eventos.
El problema: KKR es accionista mayoritario del grupo alemán Axel Springer, propietario del sitio israelí Yad2, que publica anuncios de viviendas en territorios palestinos ocupados ilegalmente según el derecho internacional, incluyendo Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Cuando esta información se hizo pública en mayo de 2025 a través de El Salto y eldiario.es, decenas de artistas españoles e internacionales comenzaron a cancelar sus actuaciones en festivales vinculados a KKR.
El Viña Rock fue el primero en sufrir cancelaciones masivas: Reincidentes, Fermín Muguruza, Porretas, Boikot y Los Chikos del Maíz se negaron a participar. El Sónar de Barcelona perdió más de 50 artistas en pocas semanas. Residente, Judeline y Samantha Hudson cancelaron en el FIB Benicàssim. En total, más de 70 artistas abandonaron carteles de festivales españoles vinculados a KKR durante la primavera y verano de 2025.
Los festivales respondieron con comunicados defendiendo su "independencia artística" y aclarando que los ingresos no llegaban directamente a KKR, sino que se reinvertían en futuras ediciones. El Sónar incluso permitió la entrada con banderas palestinas y habilitó espacios de debate sobre Gaza. Sin embargo, el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) y colectivos propalestinos insistieron en que la desvinculación debía ser económica, no solo discursiva.
El resultado fue mixto: aunque el Sónar incorporó artistas sustitutos y cerró la edición 2025 con 7.000 asistentes más que el año anterior, el debate sobre la procedencia ética del dinero cultural quedó instalado en la industria española. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, llegó a declarar públicamente que KKR "no es bienvenido en las actividades culturales de nuestro país".
Lo que empezó como un boicot musical internacional terminó cuestionando el modelo de financiación de la industria cultural en España y evidenciando las contradicciones de una escena que se reivindica progresista pero depende económicamente de fondos con inversiones en territorios ocupados.
3 / Vuelta ciclista, ni una pedalada más para blanquear un genocidio
El 27 de agosto de 2025, en Figueres (Girona), cinco manifestantes bloquearon la contrarreloj por equipos del Israel-Premier Tech en la quinta etapa de la Vuelta ciclista a España. Portaban una pancarta que decía "La neutralidad es complicidad. Boicot a Israel" y banderas palestinas. La Guardia Civil retiró a los encadenados y un manifestante fue arrestado. La acción duró minutos, pero marcó el inicio de lo que se convertiría en la mayor campaña de boicot deportivo a Israel en Europa.
Lo que siguió fue una escalada coordinada. Durante las tres semanas siguientes, protestas similares interrumpieron etapas en Bilbao, Pontevedra, Valladolid, El Angliru, Cercedilla y Madrid. A veces eran decenas de personas con banderas. En otras, cientos o miles. La etapa 11 en Bilbao obligó a acortar el recorrido por enfrentamientos con la policía. La etapa del Angliru fue bloqueada brevemente a los pies de la ascensión. Y el 14 de septiembre, en Madrid, más de 100.000 manifestantes tomaron las calles y forzaron la cancelación de la etapa final: no hubo sprint, no hubo podio, no hubo celebración.
La campaña fue impulsada por la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel, que reúne al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), la Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina y decenas de colectivos locales en España y otros países europeos. Su acusación: el equipo Israel-Premier Tech practica sportswashing —usar el deporte para blanquear la imagen de un Estado— financiado por el multimillonario canadiense-israelí Sylvan Adams, quien se autodenomina "embajador autoproclamado de Israel" y es cercano al gobierno de Netanyahu.

Dos ingredientes clave de una campaña efectiva
Más allá del número de participantes o de si paraban la carrera o no, la campaña presentaba dos ingredientes estratégicos: aprovechar un momento de máxima atención mediática (una gran vuelta retransmitida internacionalmente durante tres semanas) y tener un objetivo concreto y verificable (expulsar al equipo israelí de las competiciones).
Aunque La Vuelta no impidió que el equipo terminara la carrera, las protestas tuvieron efectos tangibles. Durante la competición, el equipo retiró el nombre de Israel de sus equipaciones por "razones de seguridad". Varios ciclistas destacados abandonaron la formación: el canadiense Derek Gee rescindió su contrato alegando "razones legítimas", y el danés Jakob Fuglsang también se marchó. El exciclista italiano Alessandro De Marchi declaró públicamente en julio de 2025 que "realmente habría luchado por estar allí ahora" y que "no firmaría un contrato con Israel" tras lo ocurrido en Gaza.
En octubre de 2025, el equipo anunció que cambiaría su nombre para 2026, "alejándose de su actual identidad israelí". Finalmente, en noviembre de 2025, una empresa del exfutbolista Andrés Iniesta (NSN) y el fondo suizo Stoneweg adquirieron la estructura deportiva del equipo, que operará desde 2026 sin el nombre de Israel.
El objetivo se cumplió: el equipo que durante años circuló con el nombre de Israel por las carreteras de medio mundo como si fuera un país más, dejó de hacerlo. Una victoria estratégica en una campaña contra el blanqueamiento deportivo de un Estado acusado de genocidio por organismos internacionales.
4 / "Line red for Gaza", cuando la sencillez visual se convierte en movimiento masivo
En 2025, una campaña de protesta recorrió Europa con una premisa tan simple como efectiva: vestir de rojo y salir a la calle. Bajo el lema "Red Line for Gaza" (Línea Roja por Gaza), decenas de miles de personas tiñeron de rojo ciudades de Bélgica, Países Bajos, Suecia y Reino Unido exigiendo que sus gobiernos actuaran contra lo que consideraban violaciones sistemáticas del derecho internacional por parte de Israel en Gaza.
El mensaje era directo: Israel está cruzando todas las líneas jurídicas, morales y humanitarias. Es hora de obligarle a que las respete. La mecánica de participación: llevar una camiseta roja, una bandera palestina o portar carteles con el símbolo de la línea roja. Solo vestirse de rojo y aparecer.
Manifestaciones masivas en múltiples países
Los Países Bajos protagonizaron algunas de las movilizaciones más grandes. El 18 de mayo de 2025, más de 100.000 personas marcharon en La Haya en lo que los organizadores —una coalición que incluía a Oxfam Novib, Amnistía Internacional, Save the Children y Médicos Sin Fronteras— describieron como la mayor protesta en dos décadas.
Y en octubre de 2025, Amsterdam acogió otra gran protesta Red Line. Medios locales reportaron casi 250.000 asistentes, convirtiéndola en una de las manifestaciones más grandes del país en décadas. Las imágenes aéreas mostraron el Museumplein convertido en un mar rojo de personas.

Las protestas tuvieron impacto político verificable. En Bélgica, el gobierno federal alcanzó en septiembre de 2025 un acuerdo para imponer medidas adicionales contra Israel, incluyendo reconocimiento del Estado palestino en la ONU y sanciones bajo ciertas condiciones. Los organizadores admitieron que el acuerdo era insuficiente pero reconocieron que "nunca habría existido sin la presión de las protestas masivas". En los Países Bajos, las encuestas mostraron un cambio en la opinión pública.
5 / Sumid flotilla, el poder de la unión y la verdad de una imagen
A finales de agosto y principios de septiembre de 2025, más de 40 embarcaciones zarparon desde puertos del Mediterráneo —Barcelona, Italia, Grecia, Túnez— con un objetivo compartido: romper el bloqueo marítimo israelí a Gaza y entregar ayuda humanitaria a una población al borde de la hambruna. La Global Sumud Flotilla reunió aproximadamente 500 activistas de 47 países, convirtiéndola en el mayor convoy civil de este tipo jamás organizado para intentar llegar a Gaza.
Entre los participantes figuraban la activista climática sueca Greta Thunberg, la ex alcaldesa de Barcelona Ada Colau, el nieto de Nelson Mandela (Mandla Mandela), parlamentarios europeos como Rima Hassan, legisladores españoles e italianos, veteranos militares, médicos, abogados y religiosos. Los barcos transportaban cantidades simbólicas pero significativas de ayuda: alimentos, suministros médicos y medicinas para la población gazatí.
Interceptación en aguas internacionales
Entre el 1 y el 3 de octubre de 2025 —durante el Yom Kippur, la festividad más sagrada del calendario judío— la marina israelí interceptó todos los barcos en aguas internacionales.
La flotilla no logró su objetivo primario: entregar ayuda directamente a Gaza. Ningún barco rompió el bloqueo. Todos los activistas fueron deportados en los días siguientes.
Pero la operación consiguió algo distinto: visibilidad global sostenida durante semanas. Desde finales de agosto hasta principios de octubre, imágenes de veleros portando banderas palestinas cruzando el Mediterráneo circularon en redes sociales de medio mundo. Las transmisiones en directo del abordaje violento en aguas internacionales fueron vistas por millones.
La Global Sumud Flotilla se suma a una larga serie de intentos de romper el bloqueo marítimo israelí a Gaza desde 2007, incluyendo flotillas en 2008, 2010, 2011, 2015, 2016 y 2023. Fue la más grande de todas, y la que generó mayor cobertura mediática internacional sostenida. Según los organizadores, el movimiento continúa activo y planea futuras acciones.

2023 - 2024
6 / La sandía esquiva-censuras
Ante los castigos por mostrar en público la bandera nacional palestina, desde hace años la sandía se ha convertido en un símbolo nacional y una muestra de apoyo a su población.
Esto ha provocado que esta fruta sea visible en muchas de las manifestaciones contra el ataque a Gaza, y permita acciones como regalar trozos durante una protesta tras la prohibición de su venta en Dakota (Estados Unidos). Así, la imagen de la sandía ha servido para sortear la censura y mostrar apoyo a la causa palestina en muchas partes del mundo, como hicieron los participantes de Irlanda en la pasada edición de Eurovisión.

7 / Escritura sobre edificios
Las proyecciones nocturnas sobre edificios icónicos son una garantía de generar una imagen impactante. Así consiguieron que se leyera “Alto el fuego” en la torre del Big ben del Parlamento británico.
Además de su espectacularidad, la acción llevada a cabo por activistas sin logo visible de ninguna organización, fue realizada en el momento más oportuno, ya que a la misma vez se debatía dentro del edificio una moción para aprobar precisamente un alto el fuego.
8 / Colgar el mensaje
Pero si una organización sabe cómo utilizar un edificio para hacer llegar su mensaje esa es Greenpeace. En esta ocasión desplegaron una lona de 60 metros cuadrados del artista Obey, que adaptaba una fotografía del reportero palestino Belal Khaled de un niño sufriendo durante un ataque del ejército israelí, junto a la pregunta “Can you hear us?” (¿Nos estáis oyendo?).
Mensaje tan sencillo como contundente. El uso del inglés hace pensar que se trataba de una acción con la expectativa de obtener difusión global tanto en prensa como en redes.

9 / Un cambio sutil
Muchas veces tampoco se necesita tanto despliegue, y un juego de palabras sutil junto a un pincel certero bastan para que una acción sea potente.
Así lo hizo el artista italiano Dido, convirtiendo ‘Peace’ en ‘Please’ de la mano de un niño o niña palestina. Con un estilo visualmente amable, este ilustrador consigue golpear con una crítica mordaz y profunda sobre los problemas de nuestras sociedades.

10 / Tunear la calle
Junto a la sandía, el otro símbolo de apoyo al pueblo palestino es su pañuelo tradicional. Activistas de Galicia salieron a la calle para no dejar ninguna figura humana sin su kufiya en señales de tráfico, anuncios en marquesinas, escaparates o cuartos de baño.
Sutil y gamberra, la acción consigue sacarnos una sonrisa con los diferentes sentidos que se generan al añadir la kufiya a figuras tan distintas como el anuncio de un banco o una salida de emergencia.

11 / Protesta por sorpresa
Por unas horas la parada de metro “Tribunal” paso a ser “Netanyahu al Tribunal”. La de “Alto de Extremadura” en “Alto al Exterminio”. Y la “República Argentina” se convirtió en la de Palestina.
Juegos de palabras, potencia visual, claridad de mensajes y cierta dosis de travesura… Esta acción del colectivo Redretro cambiando el nombre de varias paradas del metro de Madrid tiene todos los ingredientes de una acción de marketing de guerrilla con impacto asegurado.

12 / El artista del marketing callejero
Pero si hablamos de comunicación y arte en la calle, el que nunca falla es Bansky.
Muchas veces con grandes murales, también en los muros de Gaza, pero en esta ocasión le bastó añadir unos cuantos aviones militares a una señal de STOP para conseguir este efecto:

13 / Trae la guerra a tu tierra
La misma sirena de alarma que sonó en Gernika durante el bombardeo que sufrió durante la Guerra Civil fue la que se escuchó, 87 años después, en el paseo marítimo de San Sebastián.
Miles de personas guardaron silencio tumbadas en el suelo para crear esta espectacular acción de protesta con el dron como aliado imprescindible.
14 / Hacer que las cifras se vean
En un momento en que nos inmunizamos frente a la cascada de cifras que contienen un horror inabarcable, la organización británica Led By Donkeys visualizó los entonces 11.500 niños y niñas muertos por la invasión desplegando las mismas unidades de ropa infantil a lo largo de 5 kilómetros de playa.
Y más allá de hacer más entendibles las cifras, se crea una vinculación emocional, porque dentro de esas ropas podrían estar “nuestros” niños y niñas.
15 / O que vuelvan a ser personas…
Porque quizás, ante tragedias de esta magnitud, lo más efectivo es recordar que detrás de las cifras hay personas.
En este vídeo de Al Jazeera se ponen a toda velocidad los nombres y la edad (eso que nos identifica, que nos hace únicos) de esos niños y niñas palestinas asesinadas durante estos meses de ataques e invasión. En febrero la secuencia duraba 7 minutos. Ahora por desgracia, duraría más…
Posdata: La elegancia de un guiño
Así apareció la actriz Cate Blanchett en el pasado Festival de Cannes, formando la bandera de Palestina con los colores de su vestido y la clásica alfombra roja. Chapeau.

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